El Ipcva advirtió sobre el impacto de eliminar el aporte obligatorio
El presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina; George Breitschmitt, reiteró su preocupación por el proyecto del Gobierno nacional que busca convertir en voluntario el aporte obligatorio con el que se financia el organismo. La medida, afirmó, podría implicar el cierre del instituto y dejar sin una estructura colectiva la promoción de la carne argentina en los mercados internacionales. Danilo Lima
El aporte obligatorio al Ipcva sostiene las actividades de promoción y difusión de la carne vacuna argentina. Frente a la posibilidad de reemplazarlo por un esquema voluntario, el titular del organismo, George Breitschmitt, cuestionó que no exista una propuesta alternativa para financiar esas tareas y advirtió sobre las dificultades para distinguir entre quienes contribuyen y quienes se benefician de las acciones de promoción.
“Poner aporte voluntario es un eufemismo para decir cerremos el Ipcva”, le dijo Breitschmitt a CÓDIGO CAMPO durante una entrevista realizada en el marco de la reciente jornada a campo en Humboldt, provincia de Santa Fe.
El Gobierno nacional, vale recordarlo, evalúa reemplazar el aporte obligatorio por una contribución voluntaria, una modificación que, de acuerdo con el presidente del Ipcva, pondría en riesgo la continuidad de la entidad.
El titular del organismo señaló que el Ipcva ya estuvo bajo cuestionamiento en otros momentos políticos, pero remarcó que mantuvo vínculos de trabajo con distintos gobiernos y organismos públicos. En ese sentido, mencionó la articulación con embajadas, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), la Cancillería y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Recordó que el Ipcva “ya estuvo en la mira” durante la administración de Cristina Kirchner, cuando el entonces secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, “y ahora nos sorprende porque el Ipcva viene trabajando con todos los gobiernos y con muchas estructuras del Estado. Y la verdad es que poner aporte voluntario es un eufemismo para decir cerremos el Ipcva”.
La preocupación central del instituto está vinculada con la continuidad de las campañas de promoción de la carne argentina. Breitschmitt sostuvo que no alcanza con que el producto tenga una reputación internacional favorable, porque otros países también compiten por los mismos mercados y consumidores. “El instituto resulta necesario para instalar y sostener la presencia de la carne argentina en el exterior. La calidad reconocida del producto constituye una ventaja, pero no garantiza por sí sola las ventas internacionales”, alertó.
Destacó el valor de la marca argentina, aunque advirtió que la competencia internacional también desarrolla estrategias para ganar mercados. “Tenemos la mejor carne del mundo y esa etiqueta nos ayuda mucho, pero, como decía Bilardo, los amarillos también juegan”, señaló. Con esa expresión, el titular del organismo resumió su posición sobre la necesidad de contar con una política permanente de promoción. “Estamos preocupados, pero creemos que el Ipcva va a seguir existiendo”, declaró.
“Hemos visto un apoyo institucional muy grande, aunque, desgraciadamente, hay algunas minorías ruidosas que yo entiendo por desconocimiento, por falta de información, salen a hacer estos planteos”, sostuvo.
Breitschmitt, no obstante, admitió que el Ipcva debe mejorar la forma en que comunica sus tareas y muestra sus resultados. Mencionó, en particular, los cuestionamientos vinculados con la eficiencia y la transparencia. “No somos necios, y sí tomamos el guante de que hay cosas para mejorar dentro del Ipcva. Y una de ellas es lo de eficiencia”, afirmó.
Ante la consulta sobre la transparencia del instituto, el titular del organismo sostuvo que existen mecanismos de control y participación estatal. “La eficiencia está, lo que se critica mucho es el tema de la transparencia. Y la transparencia está, como lo decimos siempre, porque el Gobierno pone las auditorías y las sindicaturas”, afirmó.
También mencionó la realización de controles y de una asamblea anual para aprobar los balances y las memorias del organismo.
Insistió, sin embarho, en que el instituto debe explicar con mayor claridad qué acciones realiza y cuál es el impacto de su trabajo.
Aporte voluntario y beneficio colectivo
Uno de los principales argumentos del presidente del Ipcva contra el aporte voluntario fue la dificultad para separar los beneficios según quién paga y quién no. Según explicó, las acciones de promoción de la carne argentina alcanzan al conjunto de la cadena y no pueden limitarse exclusivamente a los productores que contribuyen.
Planteó, en ese sentido, el problema a partir de la apertura de mercados y de la posibilidad de exportar carne a China. “¿Cómo diferenciamos entre el beneficio para aquel que aportó con aquel que no aportó?”, preguntó.
Para el presidente del Ipcva, esa dificultad demuestra que la promoción internacional tiene una dimensión colectiva. Una campaña, una estrategia de posicionamiento o una acción institucional no beneficiarían únicamente a quien realizó el aporte, sino al conjunto de la producción y de las exportaciones de carne vacuna.
Estados Unidos
Breitschmitt, asimismo, rechazó la idea de que el aporte obligatorio constituya una particularidad argentina y remarcó que otros países cuentan con institutos o sistemas destinados a financiar la promoción de sus carnes. “En Estados Unidos el sistema atravesó una modificación en su funcionamiento porque en un momento dado el productor podía decir que no quería aportar, hasta que después, a finales de los 80, terminó siendo compulsivo, porque no había manera, justamente, de diferenciar el beneficio de aquel que aportaba con el que no aportaba”, sostuvo.
El ejemplo fue utilizado para reforzar su argumento de que un esquema voluntario podría generar desigualdades entre quienes financian las acciones de promoción y quienes reciben sus beneficios sin realizar contribuciones.
Stock, productividad y demanda internacional
Por otra parte, para incrementar el rodeo y elevar la cantidad de kilos producidos por animal, el presidente del Ipcva identificó dos condiciones principales: previsibilidad y financiamiento.
La ganadería requiere plazos más extensos que otras actividades productivas, por lo que los cambios permanentes en las reglas afectan las decisiones de los productores. “Se necesita previsibilidad porque la ganadería no entiende de tiempos políticos, como lo habrán escuchado mil veces, son aspectos biológicos, y no podemos estar cambiando la regla de un día para el otro”, sostuvo.
“El financiamiento es otro factor importante cuando competimos con una actividad que te da el resultado en seis meses, como la agricultura, contra una actividad cuyos resultados se ven a los tres años”, señaló.
Archivo relacionado: Descargar





