Pino reiteró el reclamo eterno del campo: las retenciones deben dejan de existir
El presidente de la SRA consideró “imprescindible que dejen de agobiarnos con impuestos, y que lo recaudado vuelva, en forma de obras y servicios públicos”. La baja de impuestos, remarcó, “no es sólo un hecho de justicia para los productores. Cuando los impuestos bajan, la producción aumenta, y esto beneficia a toda la población”. Danilo Lima
En el año del 160° aniversario de la Sociedad Rural Argentina (SRA), el presidente de la entidad, Nicolás Pino, al hablar en el aco de inauguración de la 138ª Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional volvió a reclamar el fin de los Derechos de Exportación (DEX), y, al referirse a la economía argentina, dijo que la mirada de la Rural “es optimista pero objetiva, crítica pero constructiva, una visión indispensable para poder representar los intereses de los productores. En el último año, la actividad agrícola creció, y ha llegado a producir por valor de 40.000 millones de dólares; la ganadería, 34.000; y el conjunto de las producciones regionales, 11.500 millones de dólares. En total, las cadenas productivas del campo han aportado a la economía nacional más de 83.000 millones de dólares”.
Desde 2002, remarcó, “los gobiernos han sometido al campo a un régimen confiscatorio: las retenciones. Doscientos quince mil millones de dólares ingresaron sólo por ese concepto en las arcas del Estado. Durante el actual mandato presidencial, disminuyó ese monto”.
“Está demostrado, como venimos diciendo en reiteradas ocasiones, en coincidencia con el Presidente: las retenciones deben dejar de existir, por ley y para siempre. Por eso afirmamos a los gobiernos: confíen en el campo. El campo nunca los va a dejar de a pie”.
“Ha crecido el diálogo entre el Gobierno y la Rural: los funcionarios escuchan y toman en cuenta nuestras propuestas”, ponderó, y “en respuesta ha aumentado la actividad y la producción del campo. Y cuando el campo crece, crecen también la industria y el comercio. Todo el país se reactiva a partir del crecimiento del campo”.
“Para lograr que los productores del campo nos establezcamos en todos los puntos de nuestro territorio, es imprescindible que dejen de agobiarnos con impuestos, y que lo recaudado vuelva, en forma de obras y servicios públicos. La baja de impuestos no es sólo un hecho de justicia para los productores. Cuando los impuestos bajan, la producción aumenta, y esto beneficia a toda la población”, argumentó.
En cuanto a la infraestructura vial y de comunicaciones, “el atraso en que se encuentra es una de las causas que producen el famoso costo argentino, que daña nuestra competitividad. Incluye los trenes y los puertos, pero también los caminos rurales, vitales para el transporte productivo y, mucho más importante, para el acceso de la familia rural a la escuela y al centro de salud”.
“Mejorar los caminos rurales es inversión, no gasto. Su mantenimiento, en general, brilla por su ausencia. No se requiere inventar nada extraño: sólo copiar lo logrado en varios lugares del país, que hemos observado en nuestras recorridas”, señaló.
Desafío
La Argentina enfrenta otro desafío trascendente: volver a transformar el potencial del agro en una estrategia de desarrollo nacional”.
“El futuro agroalimentario global dependerá de producir mejor, con mayor eficiencia en el uso de agua, tierra, insumos, energía y conocimiento. Quienes puedan demostrar mejores estándares accederán a más mercados y mejores oportunidades”, enfatizó Pino, y agregó que “la competitividad se define hoy por la calidad de la infraestructura física y digital que conecte al productor con el mundo”.
“Liberados de las retenciones, podremos invertir en maquinaria, riego, desarrollo de energías renovables, ampliación del almacenamiento, avances en genética y digitalización de procesos”, indicó el ruralista, al tiempo que reclamó “un sistema financiero capaz de sostener inversiones a largo plazo y acompañar a las fuerzas productivas. Con el ahorro propio podemos crecer, pero, para hacerlo con la velocidad necesaria, necesitamos líneas de crédito de largo plazo y a tasas compatibles con la inversión. Un crédito que no se puede pagar no es un crédito: es una quiebra asegurada”.
Repaso de gestión
En medio de la furiosa disputa interna con el actual vicepresidente Marcos Pereda, de cara a las elecciones del 9 de septiembre próximo, Pino señaló que “desde que nos hicimos cargo de la conducción de la Rural, nos propusimos llegar a este aniversario 160 habiendo puesto un hito valioso en su historia, un salto de calidad, una renovación real. Creemos haberlo logrado, y estamos listos para seguir superándonos”.
“Logramos, en materia de retenciones, que el Gobierno hiciera rebajas y, en muchos casos, supresiones. Hemos trabajado para la eliminación de impuestos distorsivos, para frenar la apropiación indebida del carbono por parte de gobiernos locales, y por la modernización y mayor eficiencia del INTA y el SENASA, organismos necesarios para nuestra actividad”, enumeró.
“Hemos logrado la estabilidad económica de la institución; saneamos sus finanzas, logramos balances positivos; y desarrollamos proyectos para beneficio de los socios”, subrayó.
“Trabajamos también dentro de la Mesa de Enlace, junto a Confederaciones Rurales Argentinas, Federación Agraria Argentina y Coninagro. Al nombrar a esas entidades, vienen a mi memoria sus dirigentes Jorge Chemes y Hugo Luis Biolcati, que ya no están entre nosotros y a los que siempre recordaremos”, dijo a modo de homenaje.
“Hemos realizado una importante inversión para integrar las diferentes áreas de la Rural en un solo sistema de información. Debemos reconocer que, en ese proceso, han ocurrido ciertos errores, fruto de un mal asesoramiento. Hemos aprendido de ellos y estamos mejorando. Ciertamente, el que nunca se equivoca es aquel que nada hace”.
“Sabemos muy bien que todas estas realizaciones no hubieran sido posibles sin el apoyo y la colaboración de todos ustedes. De nuestros socios, de los productores, de los trabajadores rurales, de los investigadores, de todos aquellos que nos han presentado sus ideas, su apoyo y también sus críticas constructivas. Queremos hacer aquí un reconocimiento especial a nuestros 351 Delegados Zonales, que nos permiten atender a las necesidades de cada lugar, y a las 141 sociedades rurales e instituciones de todo el país adheridas al Consejo Federal de la Sociedad Rural Argentina”.
La propiedad privada
En otro orden, Pino sostuvo que “toda regulación debe asentarse sobre un principio esencial: el pleno respeto al derecho de propiedad, que comprende la libertad de cada propietario para decidir el destino y el uso de su tierra, siempre dentro del marco de la ley y procurando que ese ejercicio no ocasione perjuicios a terceros ni afecte el interés común”.
“La Sociedad Rural Argentina hoy está en condiciones de facilitar que los productores puedan acceder a créditos en el mercado internacional de carbono, y a que productores y cadenas de valor puedan competir bajo cualquier estándar internacional de sostenibilidad”, enfatizó.
Osprera
“Un tema que nos preocupa: el sistema de salud de los trabajadores del campo, OSPRERA, que está en grandes dificultades. Los productores y trabajadores rurales aportamos a ese sistema de salud, pero no recibimos, hoy, la contraparte del servicio médico. Es absurdo y preocupante que tengamos que buscar refugio en otras obras sociales teniendo la nuestra, o quedar abandonados, a la buena de Dios”, observó.
Articulación
“El agro no debe estar solo, no debe ser un simple generador de divisas. Tenemos que articularnos, en forma virtuosa, con el petróleo, el gas, la minería, la industria del conocimiento y el turismo, para consolidar, en las próximas décadas, grandes plataformas de desarrollo económico, tecnológico, social y territorial en Argentina”, cerró Pino.
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