Más allá del buen momento, la ganadería necesita inversión, financiamiento y reglas estables
El vicepresidente de Farer, Maximiliano Müller, remarcó que la recuperación de los precios no alcanza para transformar en desarrollo genuino la oportunidad que hoy tiene la ganadería. “Para volver a producir: se necesita crédito accesible y confianza para invertir”, enfatizó. También advirtió que la lucha contra la garrapata np puede relajarse. Danilo Lima
La ganadería es la actividad económica más importante del norte entrerriano, y, por tanto, de ella dependen miles de familias, comercios, transportistas, profesionales, industrias y prestadores de servicios. Ante esta realidad, resulta “indispensable atender las problemáticas específicas de esta zona”, dijo el vicepresidente de la Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos (Farer), Maximiliao Müller, al hablar en el acto de inauguración de la 81ª Exposición de la Sociedad Rural de Feliciano.
Müller recordó que hace pocos años el norte entrerriano atravesó una de las sequías más duras que recuerde la historia reciente. “Fueron meses que destruyeron rodeos, afectó infraestructura, obligaron a liquidar vientres y dejaron a muchos productores al borde del abandono. Todo eso llegó, además, después de largos años en los que la ganadería había sido relegada por políticas equivocadas que castigaban sistemáticamente a quienes producían”, repasó.
Ese escenario, sin embargo, comenzó a cambiar. “La apertura de mercados, la fuerte demanda internacional y una menor oferta global de carne generaron un contexto de precios que pocos imaginaban hace algunos años. Son valores históricamente buenos y, lo más importante, con perspectivas de mantenerse relativamente firmes”, agregó el también presidente de la Sociedad Rural de Kasenkamp, y remarcó que “para transformar esa oportunidad en desarrollo genuino hace falta mucho más que buenos precios”.
El vice de Farer, en este sentido, mencionó que “hace falta inversión, financiamiento y reglas estables. El productor necesita reconstruir alambrados, recuperar aguadas, incorporar tecnología, mejorar genética y volver a poner en marcha una maquinaria que estuvo demasiado tiempo frenada. En el campo no alcanza con pasarle un trapo a la máquina para volver a producir: se necesita crédito accesible y confianza para invertir”.
“También necesitamos infraestructura, de caminos rurales. No hay producción posible si los caminos impiden sacar la hacienda, transportar alimentos, llevar un chico a la escuela o acceder a un establecimiento ante una emergencia sanitaria. Los caminos rurales son tan importantes como la energía o las comunicaciones”, subrayó.
La sanidad animal
Müller, en otro orden, definió a la sanidad animal como “un desafío central”, y, en ese marco, el combate contra la garrapata “continúa siendo una prioridad para toda esta zona”.
La realidad regional, remarcó, “demuestra que no podemos relajarnos. Muy cerca de aquí existen provincias donde prácticamente se resignó la lucha contra este parásito; en el sur de Brasil ocurre algo similar y en Uruguay vemos demasiadas discusiones y pocos resultados concretos. Nosotros no podemos permitirnos recorrer ese camino”, advirtió.
“Habrá aspectos para corregir, procedimientos para mejorar y herramientas para actualizar, pero existe una verdad ineludible: la limpieza de los establecimientos comienza con la decisión de cada productor de enfrentar el problema. Como dice el viejo refrán, cuando uno no quiere, dos no pueden”, añadió.
El monte nativo
Müller, asimismo, dijo que la actualización de la Ley de Bosques Nativos “es de enorme importancia”, y, por eso, desde Farer “venimos acompañando el trabajo que impulsa el Gobierno de Entre Ríos para lograr una legislación que permita compatibilizar producción y conservación, dejando atrás esquemas que condenan extensas superficies a la improductividad sin generar beneficios ambientales reales”.
El productor agropecuario, subrayó, “vive de los recursos naturales y es el primer interesado en preservarlos para las próximas generaciones”.
En ese mismo sentido, Farer sigue trabajando junto a CRA y FARM frente a la Resolución 1.115 de la Unión Europea, que establece nuevas exigencias para el ingreso de productos agropecuarios. “Sabemos que detrás de muchos argumentos ambientales existen también intereses comerciales que terminan afectando la competitividad de nuestros productores. Por eso seguiremos defendiendo una producción sustentable, pero también condiciones de competencia justas”, enfatizó.
La inseguridad
Müller no dejó pasar otro tema que preocupa mucho a quienes viven y trabajan en el campo: el delito rural. “Ningún productor puede sentirse solo frente al abigeato, los robos, el vandalismo o cualquier hecho que atente contra su trabajo y su patrimonio. Combatir el delito rural requiere un compromiso permanente de todos los estamentos del Estado: las fuerzas de seguridad, la Justicia, los gobiernos provinciales y municipales, las fiscalías y también las entidades rurales, trabajando de manera coordinada”.
“Cuando el delito queda impune, no solamente pierde un productor; pierde toda la comunidad. Por eso necesitamos más prevención, más presencia territorial, mejores herramientas de investigación y la firme decisión política de entender que la seguridad rural también forma parte de las políticas de desarrollo”, añadió.
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